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Hecho en Bs. As. // SEMIDAWI

  • Por Pedro Irigoyen
  • 4 jun 2015
  • 9 Min. de lectura

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ENTREVISTA CON LOS EX REDONDITOS DE RICOTA

SEMILLA BUCCIARELLI Y SERGIO DAWI

“Los Redondos, a través de las letras del Indio, tiraron pistas”

El bajista y plástico Daniel “Semilla” Bucciarelli y el saxofonista Sergio Dawi vienen caminando juntos desde los 80, cuando ambos integraban los redondos. Formaron parte de la banda por catorce años, hasta que se disolvió en 2001. Hoy, con carreras solistas en su haber, forman el dúo SEMIDAWI que propone una experiencia musical y performática hipnótica y genial. Pedro Irigoyen los escuchó revivir la experiencia de la banda más enigmática de la historia del rock argento. El Indio. El espíritu ricotero. Y de cómo el mito está acompañado de una distorsión. Fotos: Edgardo Kevorkian

"Aunque nos estemos dedicando a lo digital, en el fondo hay algo que evidencia que somos de otra generación”, dice desde un cálido y sencillo PH en Almagro, Sergio Dawi, ex saxofonista de la disuelta banda Patricio Rey y Los Redonditos de Ricota, mientras batalla con la conexión a internet para que se pueda sumar a la charla vía skype desde Córdoba Semilla Bucciarelli, ex bajista de Los Redondos, artista plástico.

Semilla y Dawi crearon Semidawi, una hipnótica y energética propuesta artística que combina performance, música y dibujo digital en vivo, todo con un dejo ricotero. Sus shows suelen tener invita-dos, Daniel Melingo, Andrea Prodán y Deborah Dixon, son algunos; ahora vienen Fernando Kabusacki y Pablo Davidovich. Del entorno Redondos, participó Walter Sidotti. ¿Pensaron en invitar al Indio o a Skay? “En este momento no, pero nunca se sabe. Uno de los objetivos es no perder la sorpresa. Vamos día a día. Si algún día me lo encuentro en la calle a Skay lo podemos invitar. No planificamos mucho”, adelanta Dawi.

Se editan libros, se filman documentales, se hacen programas sobre Los Redondos, hay como un revisionismo ¿En qué se parece ese mito del que todos hablan con lo que vivieron en la banda?

Semilla: Bastante poco. Cada uno de los que elaboran este material tiene su idea de lo que esto fue y otro desarrollo de las cosas y de cómo piensan que fueron.

Dawi: El mito está acompañado de una distorsión, son miradas muy personales. Se da en toda experiencia grupal. Si juntás diez personas que viven una misma situación, es muy probable que el relato de esos diez tipos sea diferente, porque lo ven desde distintos ángulos y tenés que hacer una disección para ver desde dónde miran. Esto ha sido un fenómeno que no se puede explicar, dentro caben todas las miradas. No solamente de los que estuvimos arriba del escenario, sino del público, periodistas, historiadores y hasta los taxistas que los siguen escuchando todos los días por radio. La historia de Los Redondos es su sumatoria. Algún día alguien va a hacer un gran guiso con todo esto y entenderemos qué fueron Los Redondos.

LA GRAN BESTIA POP

En “Fuimos Reyes”, el libro de Mariano del Mazo y Pablo Perantuono, por ejemplo, el Indio decide no brindar su testimonio y envía un mail a sus autores, diciendo: “Mi colaboración con los Redondos estuvo restringida a bautizar a la banda, las melodías y las letras de las canciones… con sus leitmotivs, arpegiados de base y guiones melódicos para muchos de los solos instrumentales. Expuse a voluntad un discurso público que se transformó en el de la banda. Todo lo cual, como sucede frecuentemente, me ha hecho cosechar algunos resentimientos. En otro momento, más adelante, trataré de brindar una mirada que complete el cuadro. Por ahora no voy a sumarme a la confusión de ningún libro más... PD: Cada vez que hojeo alguno de esos trabajos me parece estar leyendo La historia de Los Beatles según Pete Best” (el primer baterista de Los Beatles, anterior a Ringo Star).

¿Qué les parece el revisionismo ricotero?

D: Justamente, en ese guiso está la mirada de él, así como la mirada de cada uno.

S: Y del público… que fue una parte muy importante de la historia de Los Redondos, para llevar el proyecto adelante.

D: Cada uno es libre de dar su opinión sobre cómo incidió su participación en esto que fue una cosa grupal. Cada uno tiene su mirada y cuando se mira en el espejo, hace su propia descripción. Puede verse más lindo de lo que es o más feo. Lo seguro, es que en una cuestión grupal todos los elementos son indispensables para que funcione. Infinitos ejemplos. Por ejemplo, un cuadro necesita contrastes, claros, oscuros, tal vez una figura principal que sea el motivo de ese cuadro. Está en cada uno cómo se mira. Cada participante es libre de pintarse como quiera. Los que conocemos el cuadro sabemos por qué su esencia lo lleva a mirarse de esa manera...

¿Cómo fue el reencuentro con el Indio en Gualeguaychú en abril del año pasado?

D: Tuvo muchas etapas previas ese show. Primero hubo un acercamiento, una convocatoria, una composición del tema La pajarita pechiblanca, y después el show. Me quedé contento con haber participado en el tema y con el reencuentro con el público en un escenario. Sentía que había una deuda. No nos habíamos podido despedir y fue un acercamiento que no teníamos hace muchos años. Haber tocado aquellos temas estuvo bueno, más allá del barro, el sonido y todo eso. Poder estar plantados en ese lugar, como lo hicimos siempre: al máximo. Dando todo lo que podíamos. Por parte nuestra fue eso, muy emotivo.

S: Yo también la pasé bárbaro, me gustó participar con un tema y hacerlo con Sergio y Walter (Sidotti, ex baterista). Darle una alegría a la gente. Después me fui encontrando con personas que estuvieron y entendí que había sido muy emocionante para todos.

Siempre hubo misterio detrás de la historia de Los Redondos. El Indio es una figura construida bajo ese manto. Ustedes, que lo conocen, ¿por qué esa soledad y esa reclusión?

S: Contestá vos, Sergio...

D: El sabrá, hace años que no tenemos el contacto que tuvimos... Esto de Gualeguaychú fue un salpicado. No sé de su estado personal, tengo recuerdos de que realmente toda esta demanda por momentos lo atormentaba, y desde ese lugar lo entiendo. Quiere resguardar su vida personal. Cada uno hace lo que puede, yo creo que el impacto que él recibe es muy fuerte. Nosotros vamos a la panadería y estamos en la calle constantemente. En él se ha volcado todo esto, y él ha elegido ser Solari. Es algo que ha buscado y que le ha tocado. No sé si ha tenido tantas oportunidades de elegir. Allá él con lo que tiene que lidiar, es la vida…

Sabiendo el nivel de vida del Indio y viendo la austeridad de las suyas, da la sensación de que no se hizo justicia en ese plano…

D: Es lógico, yo soy un músico que vivo de mis shows y de las clases, el Indio es, entre otras, dueño de sus exitosos proyectos. No me interesa hablar en público de las vidas privadas.

S: Hay que disfrutar de la música, las letras, y nada más. El resto son cosas que a la gente no tienen por qué interesarle.

Cuando hablamos del final de Los Redondos, es difícil no pensar que el dinero tuvo que ver...

S: Fue un error sacar a la luz ciertos temas.

D: Hubo un desgaste lógico de convivencia de tantos años que se da con todos los vínculos, amistad, pareja. Cuando en ese vínculo armaste un elefante tan pesado, por ahí querés achicar. Con esta historia mediática -que por una hormiga te hacen un camello- salió que la guita era el motivo, y para mí no lo fue. Todo el mundo habla, opina, hace libros, discos, etcétera. Tal vez este fenómeno es eso, una sumatoria de historias. Por cómo viví Los Redondos, no siento que el tema del dinero sea un asunto que pertenezca al grupo. Se pueden sumar cosas, desconfianzas, asuntos que se dan en los mejores amores y en historias tan intensas como esta. Pudo haber sido eclosionada por algo material, pero no creo que sea la esencia, porque tampoco lo fue en su concepción. No se hacían los recitales por eso, había mucha conciencia, todo se hacía paso a paso, show a show, no largo plazo. Podés verlo desde los discos, cada uno fue diferente. Han habido otros incentivos, que no eran los materiales.

TRABAJO DE HORMIGA

¿Cómo ven el rock de hoy, a diferencia de la época con Los Redondos?

D: Con internet y su democratización, los procesos llevan implícitos la necesidad de encontrar canales para manifestarse. Se ha perdido la inocencia de que haciendo música vas a salvarte, y eso le quita un peso importante a la cosa, y permite que la gente, de corazón, vaya esculpiendo la letra de una canción. Así vamos a encontrar más carácter y menos copy paste. Gente editando libros, poesías y canciones; cantidad de bandas, el fenómeno se expande, en esta manzana hay varias. Yo tengo fe en los títeres, en el teatro independiente. Somos como pequeñas hormigas armando algo que va a hacerse un espacio naturalmente. Tengo una mirada esperanzadora. Esta diversidad es una vacuna contra la indiferencia, la desidia que el sistema mismo te impone.

Con Semilla, somos parte de esas hormigas que están empujando por una vida más sana. Todo esto no va a cambiar el mundo, pero va a mejorar los espíritus. Los Redondos, a través de las letras del Indio, tiraron pistas. En esta cantidad de situaciones grupales van decantando ideas y sensaciones que van más allá de los organismos y las grandes estructuras.

¿Cómo describirían “Ambos a la vez”?

D: Es el espectáculo de SemiDawi, que es esta asociación que viene desde la época de Los Redondos, y se formaliza como dúo proponiendo una manera y un lenguaje. Es una sumatoria de las habilidades de Semilla con su plástica, su imaginaria, a través de lo digital, combinado con mi mirada musical a través del saxo, las bases y las looperas. Después de tantos años donde la letra era un elemento de comunicación básico, encontramos un lenguaje donde nos comunicamos con la imagen y el sonido alimentando la imaginación. En nuestro mundo, por momentos hay palabras, y por momentos, no. Semilla es un propulsor de ideas. Tiene un proyecto, el Frente de Liberación del Imaginario, que tiene que ver con esto, con apostar a que la imaginación tome poder y fuerza. Que la palabra no sea el único vínculo.

¿Qué es el Frente de Liberación del Imaginario?

Semilla: Nació hace años cuando leí en un libro esta frase que me abrió una puerta para desarrollar un espacio de trabajo junto con estudiantes de pintura: Se trata de plasmar una imagen en una hoja de papel de diario y luego salir a pegarlo en alguna pared, y armar todos juntos un gran mural efímero y diverso. Durante un tiempo lo hice sólo en Buenos Aires, por las bodegas de Palermo, y en barrios aquí en Córdoba y en Tucumán, con estudiante y pintores.

¿Qué pasa en “Ambos a la vez” cuando la palabra es reemplazada por una experiencia más onírica…?

Dawi: Ahí nace la complicidad con el público, que participa con su imaginación. Cuando Semilla con su lápiz traza una línea, pueden percibir que eso va a ser una montaña, la nariz de un tipo acostado o una flor que acaba de caer. Ese proceso, al igual que la música cuando se van armando las capas, genera climas. Hablamos de musas inspiradoras. En muchos casos, Semilla es el que empieza a desarrollar un paisaje que puede ser un vagón de tren o un campo y yo me sumo sonorizando el cuadro. En otros momentos, él dibuja la paleta y si suena una música que tiene que ver con el funk, seguramente su colorido va a ser vivaz; si es dramática, su paleta o sus trazos va a tener que ver con eso.

Y ahí sucede la experiencia…

Dawi: En ese juego va nuestro diálogo, nuestro enganche. Cuando la gente lo percibe y entra en esa conexión se cierra el triángulo. Vamos trás esa situación de poder estar comunicados. Es llamativo, el público se queda viendo aún sin entender. Estamos muy acostumbrados a tener referencias. Cuando algo no se parece a nada es más difícil. En este mundo donde todo es copy paste, cada vez hay menos diversidad y mucho de la copia, de la copia, de la copia. Ir por este terreno no es sencillo, pero muchos ya nos conocen y de alguna manera abren su corazón y nos dan un permiso, a la vez que se lo dan a ellos mismos para ver algo diferente y ser parte.

¿Qué piensan de la farandulización de la política?

S: Nadie les cree nada, por eso necesitan inventarse personajes que la gente siga. Actúan, repiten frases, caras, simulan emociones. Todo está preparado.

D: Hay una desnaturalización de esto que debería ser una vocación de servicio. No creo que todo sea un negocio, pero las encuestas y el rating dominan. Si no vas a comer a lo de Mirtha Legrand no existís. Cada uno resolverá su rol a la noche con su almohada. No soy anti-política. Hay deformaciones, como las hay también en el mercado de la alimentación con los agrotóxicos, la música, etcétera. El sistema se cae por donde lo mires. Manifestarse es vital, quizás sean otros canales, y no los tradicionales.

¿Cuáles pueden ser?

D: El otro día fui a una Feria del Libro Independiente que se hizo acá en el barrio. Me emocionó. Pequeñas editoriales, 300 puestos con personas que encontraron otra manera de llegar. Libros editados con una tapa de primera, y una cuestión más amorosa del trabajo. Lo amoroso es esencial en todo. Hay que alimentar esa tierra…

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